martes, 21 de junio de 2016

Takuboku - Sin decir nada (selección)

Sin decir nada (selección)
por Takuboku



no puedo olvidar
a uno que llorando sin parar
me mostraba un puñado de arena.

***

ah, qué triste
es la arena sin vida
que pasa entre mis dedos.

***

¿de quién eres la tumba
cerrito de arena
que la tormenta
juntó en la noche?

***

bolitas de arena
repletas de llanto.
cómo pesan —en realidad—
las lágrimas.

***

después de escribir genial, genial
como cien veces en la arena
ya no pienso en la muerte
y vuelvo a casa.

***

no entenderé yo
tus más profundos
pensamientos,
dice mi madre llorando
y desaparece del sueño.

***

como un hijo de las colinas
siempre piensa en las colinas
cuando tengo pena
siempre pienso en ti.

***

tenía ganas de andar en tren
y ahora que me bajo
no tengo dónde ir.

***

para una mente apacible
—que no es la mía—
hasta el tic-tac de un reloj
es algo memorable.

***

si las niñas me oyeran gritar
pensarían que soy un perro enfermo
aullando a la luna.

***

mientras me
quito los guantes
recuerdo algo
que se me olvida.

***

nunca noté
las faltas de ortografía
en tus primeras cartas de amor.

***

junto a una piedra
donde cantan los grillos
riendo y llorando
me hablo a mí mismo.

***

un vasto y claro cielo otoñal
sin una sola sombra
se ve desamparado.
le falta un par de cuervos creo yo.

***

como el hijo pródigo
vuelve a dormir a casa
así de silencioso
ha llegado el invierno.

***

volviendo a casa del trabajo
tarde en la noche
abrazo a mi hijo
que acaba de morir.

***

enigma y abismo:
vuelvo a tocar
la frente fría
de mi hijo.

***

¿es que sigo
en el año pasado?
es año nuevo
y ya estoy harto.

***

¿es que no quieres vivir?
—me gritaba el doctor—
y yo no sabía qué decir.

***

pasando mi mano
por la cicatriz de una operación
me gustaría tener un cuerpo nuevo.

***

estaba en mi mano
el cuchillo que buscaba
y ni siquiera me reí.

***

tarde en la noche
escucho ruidos en otra pieza.
temiendo que alguien haya muerto
dejo de respirar.

***

bien lejos
queda en realidad
el cielo de mi aldea natal.
subo al balcón
y bajo acongojado.

***

¿no hay manera
de quitarse la vida
sin saber que nos
hundimos sin sentir?

***

¿no hay manera
de quitarse la vida
sin saber que nos
hundimos sin saber?

***

como un milagro
y espantando a todos
voy a dejar este mundo.

***

lágrimas, lágrimas,
qué misteriosas son.
bañado en ellas
mi alma es un payaso.

***

qué bien suena un balazo
en lo profundo del bosque
cuando alguien se mata.

***

toda mi vida
queriendo tantas veces morir
y no pudiendo morir
es triste y es divertida.

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