viernes, 17 de mayo de 2013

Elena Medel - Candy

Candy
por Elena Medel




Rota sobre el arcoiris, 
descubro que la lluvia 
es mi única coraza. 
De noche se me forman 
piscinas en el hombro, 
mientras cuento mis pecas. 

De mañana, imagino 
que buceo en ellas: 
que mi nuez es esponja, 
que escribo mis poemas 
con la ruina de nadie. 
En el fondo de todo 
-cuyo cielo es trapecio- 
mi cuello de botella 
se empequeñece y ríe, 
con un mensaje dentro: 
salir jamás de aquí, 
hormiga a pata coja. 

O tumbada en añil: 
mi barbilla es cruel 
y araña el imperdible 
que sujeta mis botas, 
o me arranco de cuajo 
el punzón que me aferra 
al balcón, y me asomo. 
He estado ahí abajo. 
Golpeo el techo y llueve. 
Diluvia mi cabello: 
la lluvia es mi defensa; 
éste, mi himno acuático. 

He estado ahí abajo. 
Abajo, más profunda. 
Donde puedo estar sola. 
Incluso más abajo, 
incrustada en el fondo 
del agua o de la tierra. 
Trenzas destartaladas: 
soy muñeca de sucio 
trapo, pisoteada, 
rota sobre el arcoiris. 


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